Surtir, guardar y no tirar.
En temporada hay más cosecha, la fruta viaja menos y el precio baja. Fuera de temporada llega de lejos o de invernadero y cuesta más. Un menú que cambia con el año come mejor y gasta menos.
La mayor parte de la merma no viene de la calidad del producto sino de cómo se guarda: fruta que madura junto a la verdura, hojas mojadas, cebolla al lado de la papa. Cambiar el acomodo cuesta cero y se nota en la primera semana.
Una fonda que da 60 comidas corridas al día, de lunes a sábado, gasta unos $2,700 a la semana en verdura, fruta, arroz y frijol con los precios de referencia del 16 de septiembre de 2026: unos $7.50 por comida. La lista sale del menú, se compara por ticket completo y se repite cada semana, restando lo que sobró.
Una central de abasto es el mercado de mayoreo de una ciudad: ahí llega la cosecha y de ahí se surten fondas, tiendas y mercados. «Central a domicilio» quiere decir que alguien hace la compra de mayoreo por ti y te la lleva. No es gratis ni es magia: pagas el trabajo de otro, y a cambio te ahorras la madrugada.
Cada fruta y verdura del catálogo tiene un precio de referencia, por kilo o por pieza, y hoy es el mismo en todo México. Se mueve con la operación real de los distribuidores de la red. Cuando la ficha dice «precio vigente desde…», te dice desde qué día no ha cambiado.